como un cuento

Corrí descalza por el bosque gritando tu nombre, mis pies sangraban y mi voz se apagaba; en el estanque de las pesadillas, los sapos me indicaron donde encontrarte. Solo tienes que cruzar el estanque – dijeron – y encontraras a tu princesa.
Al alejarme precipitadamente de ahí no escuche bien lo que gritaban, llegue con el duende e intercambie una gota de rocío de primavera, por cruzar su puente – hay piedras que golpean y no las vez - me advirtió. No hice caso de sus palabras, en mi mente solo estabas tú y al final del puente te encontraría.
Tu mirada ausente y tu abrazo frio
Mi corazón se comprimió dentro de mi pecho – ¿que sucede? – pregunte.
Y un ahogado – ¡vete! – emergió desde tu diafragma

Locura Frio Oscuridad Ausencia Encierro Miedo Soledad Tristeza Llanto M…..

Las hadas me encerraron en el calabozo mientras discutían que hacer conmigo, no querían hacerme daño, pero no podían protegerme, no estaban en su reino.
Les pedí que me dejaran hablar a solas contigo, necesitaba verte a los ojos, hacerte ver quien era yo.
Solo un pequeño agujero en el techo dejaba entrar una luz amarillosa y polvorienta, me quede ida por horas observando el círculo que se dibujaba en el piso, recordando tu sonrisa, tus promesas, tu voz. No sentí tu presencia hasta que empezaste a hablar – no debiste buscarme, será mejor que te marches, ya no estamos en mi reino – tus ojos no me buscan, como si hablaras con el viento; regresa conmigo, volvamos a tu reino princesa – suplicaba – ¡veme a los ojos, por favor! – me diste la espalda antes de decir - mi mirada ya no es tuya, hoy tengo a alguien más –
Mi cuerpo se desplomo agotado, no había lagrimas, no había pensamientos. ¿Que es el dolor?
Las hadas enojadas, debido a mi fracaso con su reina, me expulsaron de las tierras de jahc
Camine por horas en el extenso desierto, el ultimo sorbo de agua lo tome en el estanque de las pesadillas, pase días sin poder dormir, cuando el cansancio me vencía los malos sueños penetraban el silencio de mi descanso, peleaba con fantasmas y despertaba con heridas en mi cuerpo.
Una noche llegaste a mis sueños susurraste un te amo y un adiós, desperté gritando - te amo princesa, no debiste hacerlo! – y con mi puño destrozado.
Cansada sedienta y hambrienta, empecé a buscar raíces en la blanda arena
Al morder la primer raíz el cielo se oscureció, las estrellas empezaron a agitarse, como si tuvieran frio, una extraña criatura me observaba con cierto interés; ¿quien es tu princesa? – preguntó; quise responderle pero mi voz no salía solo levante mi mano y señale hacia tu reino.
La criatura me llevo a su guarida, curo mis pies destrozados con un mal oliente ungüento, peino mi cabello y lavo mi cuerpo, al ver que aun así mi rostro no brillaba, tomo una gran aguja y cosió una sonrisa en mi cara; tomo un gran espejo y lo puso frente a mi, al observarme pensé, tal vez esto es, tal vez así debe ser, es fácil llevar una sonrisa cuando hay un hilo que la sostiene. Al fijar mi vista un poco mas arriba me encontré con mis ojos se veían apagados y detrás de ellos estoy yo acuclillada en una sucia esquina llorando de desamor. Inmediatamente le di la espalda al espejo y camine libremente con la sonrisa de hilo.
Yo no quiero que duela - dije en voz alta, y la criatura sin hablar dijo en mi cabeza – ya no vuelvas a las tierras de jahc y serás feliz por siempre. Tiene razón, pensé, después de todo, el amor de la princesa ya no lo podre tener y aquí todo está muy bien. La princesa jamás podrá estar conmigo, jamás le importe.
Pase tres semanas en su guarida, algunas veces me daba miedo estar ahí, sobre todo cuando oscurecía, porque era cuando la criatura aparecía; una noche intento meterse entre mis piernas tenia ojos de animal enfurecido, empecé a gritar y forcejear hasta que amaneció y la criatura se desvaneció.
Decidí regresar al bosque, antes de partir recolecte varias raíces y las deje como ofrenda sobre la mesa, busque algo de hilo para reforzar mi sonrisa y no encontré, me dio miedo perderla y mas aun perderla frente a ti.
Camine tranquilamente por el bosque hasta llegar al estanque - los sapos – pensé – ya se que querían decirme - ahora esta con ella - tengo que hablar con ellos, tengo que saber muy bien que es lo que sucede.
A mitad del puente me encontré al duende estaba muy enojado porque cruce corriendo sin su permiso – tranquilo, todo bien – le dije mientras sacaba de mi bolsa la flor negra del desierto – tengo esta hermosa flor que cambia de color al regarla con la luz de luna, muy emocionado por mi obsequio se hizo a un lado y me dijo – la marioneta no es marioneta solo por que tiene hilos –
Al llegar al lugar de los sapos, estos estaban tranquilos pasando sus días, sin preocuparse por ti ni por mí.
Les pedí que me contaran lo sucedido, me hablaron de ciacale, una bruja que habita las lejanas tierras del norte y tiene como objetivo reinar en la vida de mi princesa, utilizo la amatista morada, cuentan que al verla fijamente se pierde la razón.
Tuve que recurrir a las hadas necesitaba algo de magia, me contaron que ella nada pueden hacer solo darme algo para volar hacia ti pero no podían revertir el hechizo de la amatista morada, me recomendaron ir a la montaña del ogro y hurtar de su colección el ultimo suspiro de afrodita, revierte el hechizo temporalmente me advirtieron tienes que aprovechar cada segundo para hacerle ver lo que esta sucediendo







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